domingo, 30 de marzo de 2025

Podcast 30 de marzo LA RISA

La semana pasada hemos terminado una serie de cursos que me había propuesto realizar durante este trimestre, en ellos ha habido de todo, buena teoría, buenos momentos de compartir experiencias de lo más dispar, y hasta buenas risas. 
Ahí hemos quedado un grupo residual de compañeros, que ha sido lo que me he llevado de todos y cada uno de los cursos, esos que merece la pena, o los que han querido acercarse al rarito profesor de religión de turno. Ahí hemos quedado un grupillo que salíamos el otro día para celebrar que habíamos terminado, riéndonos con cada uno de los momentos estelares de estos días. 

Fue ahí donde alguien me dijo que, si yo jugaba a despistar con mi actitud, o, por otro lado, que yo no podía ser como todo el mundo. A lo que me pregunto cómo se hace lo de ser como todo el mundo, si cada uno somos singulares, o qué actitud más incómoda la de estar siempre jugando, o no? 


Y desde aquí os quiero invitar a jugar, hoy día que está casi agotado la cantidad de juegos para hacer en nuestras queridísimas clases, cuando ya nos sabemos todas las puertas que hay que abrir para escapar, o cuando sabemos las respuestas de tanto darle vueltas al Kahoot de turno; todavía nos queda la ilusión de aprender del juego.  

Y es que la vida es un juego, sólo que a veces, no nos han explicado bien las reglas. O han intentado convencernos de sus reglas, cuando la vida misma nos da la oportunidad de ponerle reglas, por nosotros mismos, si es que nadie nos las ha acotado ya.  

Pero reglas hacen falta, para ponerse de acuerdo en cuáles son los límites, porque como todos sabemos, en cualquier juego, si queremos divertirnos no es el TODO VALE. Porque lo que vale para ti, no es posible que pueda valer para otro.  

Cada uno tenemos una posición, una función, y nuestras reglas quizás, si todavía no nos las han dictado, podremos averiguarlas si escarbamos en los libros de aquellos que jugaron antes que nosotros esta partida, que es la vida.  

Por eso es necesario leer, indagar, ver, mirar con atención, y querer aprender a vivirla. 

No es eso mismo lo que pretenden los que pasan la mayoría del tiempo delante de una pantalla, descubrir cómo otros lo hacen, pero que no se entretengan mucho, o bien que sea divertido. Y ahí encontramos diversas formas de divertirse, por qué no, es que somos tan diferentes, pero a la vez tan iguales.  

Lo primero que queremos es divertirnos ahí donde estemos, y es que se equivocaron los antiguos cuando redactaron aquello de que la letra con sangre entra, la letra entra mejor con las lágrimas en los ojos de lo destornillante que me lo cuenten. Mejor con un chiste o con una broma.  

Y es que, si no sabemos hacer reír a los alumnos, hasta de su sombra, mal van a poder defenderse luego cuando la partida se juegue en terreno contrario.  

En nuestro propio terreno siempre tenemos la seguridad de los que nos arropan, pero una vez que salgamos al terreno de juego, será cada uno quien tenga que poner toda la carne en el asador y partirse el pecho para defender sus colores, y meter el gol en la portería contraria, o la canasta (no en nuestra meta por favor) mira bien a donde diriges tus pasos. 

Y mejor con una buena sonrisa, con energía, pero de la positiva, que, aunque tengas que ducharte de buena mañana en una serie de chistes góticos, o en las letras de las chirigotas del carnaval de Cádiz, que te dé para unas cuantas horas de optimismo y buen rollo.  

Algo que he aprendido en uno de estos cursos que os decía al principio era que dependiendo como entre el profesor a clase, o depende de la mirada de mis alumnos, podremos ver la lección del día de una u otra manera.  

Con buena predisposición, sin ver en todo lo que nos rodea a enemigos más o menos potenciales, como lo que somos seres de carne y hueso, con nuestras batallas propias que nos traemos de casa en la mochila, y que arrastramos, para que encima tengamos que aguantar las mochilas de otros cuando nos enfrentamos a un tema nuevo.  

Así nos lo hacía ver la profesora de uno de los cursos, que ya la calaban los alumnos desde que la veían avanzar por el pasillo, y cuanto ni menos cuando entraba por la puerta.  

Y es que todos hemos sido alumnos, pero se nos olvida enseguida a los que ahora nos tenemos que enfrentar a las aulas, porque no somos tan diferentes de nuestros alumnos, aunque alguno quiera esconderse tras el “cualquier tiempo anterior fue mejor” o “ahora no hay el respeto que teníamos entonces”. 


Pues bien, entonces había miedo y respeto que se ganaban por sus propios medios, y ahora el respeto nos lo tenemos que ganar, porque nadie se merece que le pierdan el respeto, pero también los mismos alumnos, a los que no podemos dejar de respetar, a pesar de los pesares... 

Somos todos muy conscientes de la situación que vivimos, o quizás no... Pues para eso mismo me digo y comparto cuál es la receta, que nadie quiere dar...  

REIRSE, la risa sana, libera y deja abierta la puerta a la dura coraza de nuestro pequeño cerebro, rompiendo barreras, para poder penetrar mejor la cita, la fecha o la fórmula que queremos que se aprendan. Y si alguien tenga que llorar en clase, o en el patio, que sea de destornillarse de la risa de algo que parece tan serio como la vida misma.  

Esta vida, perdona que le recuerde a los más avezados en el tema, se nos regala como don, y no estamos para desperdiciar regalo tan preciado, en diversas guerras sangrientas y casi siempre, que nos procuran victorias efímeras y temporales, que por un momento nos puede recordar que somos mejores que otros, pero que rápidamente puede venir alguien que nos recuerde que no lo éramos.  

Por eso insisto, ríete, hasta de tu sombra. Riámonos desde lo más profundo de nuestro interior, para poder tomarnos la vida en serio, hay que aprender a reírse de lo que es risible, para poder poner el acento en lo que realmente importa, UNO MISMO y sus circunstancias.  

Y ese YO MISMO, todavía tiene salvación, agarrémonos a la risa, como tabla de salvación que nos permita reconocer lo valiosos que somos, sin necesidad de comparaciones inútiles. El valor de la RISA es lo que nos atará a esta vida, no queremos dejar de reírnos, por eso recurrimos a monólogos, y a terapia. 

El otro día, uno de los profesores me ponía en contacto con un amigo suyo, policía para más inri, que había encontrado su segunda labor y principal tarea en su vida, y era la de dar cursos de risoterapia. Para que veamos hasta donde queda la seriedad de esta vida, necesitamos quienes nos den cursos para reírnos... Y muchos pagan por ello. 

Y es lo que yo les digo a mis alumnos, lo que yo hago no está pagado. Me río con ellos, y de todo lo que nos rodea, porque no puede ser de otra manera como consigamos alcanzar a tocar el alma y el espíritu, por mucho que nos pongamos de puntillas... 

Vale más una buena risa, al igual que unas buenas lágrimas liberan ciertos nudos, hay risas que deshacen la madeja que llevamos dentro, para encontrar el hilo de donde tirar el resto de nuestro día.  

Y así saboreando un poco de humor, podremos llevarnos el resto del día el gustillo y el sabor que da saberse en la posesión de la única verdad, que ya vivieron otros antes que nosotros, somos seres finitos, pero muy diferente es quien pasa por la vida con un corazón pleno, feliz y contento, porque no es lo mismo vivir todo lo que nos sucede el día a día, desde una mirada optimista, que no ingenua, a tener una mirada triste y que se mira sólo a su ombligo.  

Aunque nadie tiene que convencerme de lo que yo mismo he vivido en mis propias carnes, hay que pasar también por el valle de lágrimas, y sentir el dolor y la tristeza que van inherentes a la vida misa, pero hay que vivirlas, no huir de ellas, y hay que refugiarse uno en su sofá de casa o en la lectura preferida, o en no hacer nada, porque hay veces que es mejor sentarse al borde del camino para no perderse la oportunidad de mirar a nuestro alrededor o a nuestro interior, y ver las grietas y los rotos de mi mismo traje; y así saber por dónde empezar a reconducir nuestro deambular por esta tierra.  

Pero como siempre digo, también esto pasará, sólo hace falta sentarse y reponer fuerzas, para continuar, porque esto sigue, y el circo de nuestra historia y de la de los que pasan junto a nosotros no debe parar...  

Unas veces nos tocará ser los protagonistas, y otras ser público, del que sabe valorar el esfuerzo de los que les toque realizar su número. Y todos aprender día a día a seguir siendo luz y paz, de esa que merece la pena, de la que todos queremos contagiar a los demás.  

Pero siempre hemos de tener en cuenta que esa luz, esa paz, esa alegría, también necesitamos tomarla de otros, o de Otro. Somos como esponjas que absorbemos todo lo que nos rodea, así que sepas rodearte de aquellos que son luz y dan paz, son alegres e irradian felicidad.  

Quizás alguno de ellos nos descubra su secreto, que también nos saque a nosotros una bella SONRISA. 



Desde ya tengo que decir que este blog, como algunos ya saben, se sube con mi voz, si puedo, a un PODCAST. Y se está subiendo en varias plataformas, para que todo el mundo pueda tenerlo accesible.

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domingo, 23 de marzo de 2025

Me han tirado de las orejas, ¿te apuntarías a clase de religión?

Hola, amigo o amiga, hoy me pongo a escribir con los párpados pesados, bueno todo me pesa, me duele todo el cuerpo, será que como es fin de semana, es el único tiempo en el que tenemos los profesores para poder relajarnos, y es por ahí por donde cuando bajamos nuestras defensas, se cuelan los virus. 

Pues, aun así, que me han llamado la atención, porque no se puede decir nombres, o no está bien, no sé si se puede o no se puede, pero si es cierto que no está bien, señalar a nadie, quizás sea porque de esta forma alguien se puede sentir ofendido. Claro como hoy en día hay que tener cuidado con todo.  

Lo dicho, no puedo decir nombre, lo que me llevará a alargar más la descripción de la persona de la que hablo; porque no voy a renunciar a hablar de historias que son de carne y hueso, con nombre y apellidos, de esos escondidos pero que merece la pena contar, porque no sólo deben tener voz los que cogen un megáfono, sabéis aquello que dicen que las latas huecas son las que más ruido hacen, ¿no? 

Así que hoy tengo que animar a seguir avanzando a aquellos que me rodean, aunque sea sin mucho ruido. Y empiezo por una niña que me avisó ayer que era su cumpleaños, si ella no me lo dice, no lo iba yo a adivinar, pero que es cierto que se le notaba la luz de su mirada que estaba radiante y quería que le felicitara; además de querer su regalo, que lo tendrá.  

Esta niña es una valiente, que llegó de otro lugar, no hace tanto, que ni ella se creía que podría llegar a tener tantos amigos, pero sin saberlo se ha rodeado de los mejores amigos, esos que, que merecen la pena, y los que se queden mirando de lejos, allá ellos, puesto que se pierden su luminosidad y tus ganas de seguir creciendo.  

Pero es que todo es así, enfrentarse con la mejor de las disposiciones a la vida, sin miedo, con respeto, pero con ilusión y objetivos claros, o no tan claros, pero sí con la determinación de conseguir algo. Esa determinación que te hará levantarte de tu parsimonia, que te hará dejar de lado tu comodidad, sin que nadie te lo tenga que decir, que te haga sustituir a veces el móvil por un buen libro, y así seguir creciendo por dentro, en corazón y en razón.  

Y es que si no lees más allá de los WhatsApp, o los subtítulos de la larga lista de TikTok, te vas a quedar sin recursos para poder hablar más allá de como hablan los de la isla de las tentaciones, que bien tienen su objetivo fijado, en que te quedes con la pantalla encendida para ganar ellos más... 

Pero está claro que cada uno decide en qué entretener su tiempo, y no solo el que disponemos para relajarnos. Y ya me había desviado de mi amiga, que quiere su regalo, pues el regalo ya lo tienes en camino, va a ser tu futuro, que te estás creando desde ya mismo, con tus intervenciones en la liga de debate, con tu ilusión que hace que tantos otros se fijen en con envidia sana, si es que algo de sano tiene envidiar a alguien.  

Ese regalo de lo bien hecho y que va dando sus frutos, de tu felicidad, de sentirte bien ahí donde estés, porque te lo mereces, todos nos lo merecemos, pero solo unos pocos tenemos la capacidad de reconocerlo sin que nadie tenga que venir a refrendarlo.  

Porque no necesitamos de ningún adulador, te aseguro que, si haces realmente lo que debes, y lo haces porque tú mismo quieres, no porque lo dice papá, mamá o el profesor de turno, te vas a sentir más satisfecho, y más orgulloso de ti mismo, antes bien que luego recibirás también las felicitaciones de aquellos que quieren lo mejor de ti, pero que no necesitarás, porque ya tú sabrás que lo estás haciendo bien. 

Y es que queremos que todo el mundo nos felicite, que todo me salga bien, que todo me sea aprobado, y para ello ponemos velas, nos arrodillamos como verdaderos devotos, recitamos jaculatorias interminables, o escuchamos programas de coaching, que no digo yo que no esté bien. 

Pero se nos olvida hacer lo que realmente me a hacer conseguir los objetivos que me ponga, algo que no es muy popular, e incluso que me va a costar no ser muy popular, pero no lo voy a decir por aquí, porque la receta es individual, y cada uno sabe, pero sólo hace falta recordárselo.  

Y conmigo podéis contar, siempre y cuando estés dispuesto a escuchar lo que no te gusta... Pero podéis probar, mi puerta está abierta para, desde fuera, con cariño y sin esperar nada a cambio, decirte eso que esperas.  

Esto no te lo van a decir psicólogos, psiquiatras o coaching, porque si lo dijeran perderían clientela, y su hucha dejaría de acumular dividendos; pero que lo sepas, a mí me conviene decírtelo, porque también tengo mi objetivo, que te contaré al final.... 

Te digo yo que se notan aquellos que tienen objetivo en su vida, porque lo persiguen, pelean por ello y no les importa madrugar, o que llueva, o sino que se lo digan a los deportistas. Pues lo mismo para todo en tu vida. Ningún deportista diría que es sacrificio entrenar un día bajo la lluvia. 

Os quiero hablar de otra persona luchadora, aquella que quiere ver salir su obra de teatro a flotes (y no es EL BAR QUE SE TRAGÓ A TODOS LOS ESPAÑOLES) escritora y directora de la misma, que busca tanto un sonido que haga levantarse a los espectadores de su asiento, como espolea a los actores para que no se relajen... Ella sabe que no hay sueño que repare la ilusión por ver el trabajo bien hecho, desde la gestación del texto, hasta su puesta de largo... 

Podría referirme también a un amigo que sigue trabajando hasta que logre sacar la nota que le permita dedicarse a su ilusión de toda la vida, poder estudiar para llegar a ser el mejor cirujano, y lo logrará, pese a quien pese, y gracias a los que le han puesto toda serie de impedimentos. 

No puedo dejar de nombrar aquí a mi hijo, a este que le puedo poner nombre, porque soy su padre y porque me doy el permiso, y el lujo de poder decir que me siento muy orgulloso de él. Las circunstancias son las que son, y no podemos cambiarlas, pero si es verdad que cada uno decide cómo toma las riendas en sus manos, o cede el puesto para que otros le dirijan. Y él está empezando a tomar las decisiones que mejor le convienen.  

Desde los 10 añitos, lo segundo que me preguntó cuando les tuve que decir que mamá había muerto, era que, si él iba a tener cáncer, a lo que yo no puedo nunca decir que no, porque no sabemos nada del futuro, pero que, si era por lo de mamá, le podía asegurar que no, al igual que si me dice alguien que si se va a morir... pues hombre, todos, algún día, espero que más tarde que pronto... pero es algo que no podemos quitar de nuestro destino, nuestro libro es finito.  

Pero ahora mismo es él mismo el que habla de la enfermedad de mamá con sus profesores, y les da testimonio de lo que habíamos vivido durante la enfermedad, algo que les ha creado corteza y una experiencia de la que hemos aprendido tantas cosas.  

Y a lo que iba, ahora se preocupaba porque el otro día en clase, se atrevió a contar su experiencia con el cáncer, y no quería que sus compañeros le trataran de diferente forma, o sea que no les diera pena.  

A lo que yo le tuve que reclamar su valentía y orgullo al decidirse a compartir algo que vamos teniendo más sanado, y que nos permite enseñar las cicatrices, como muestra de las batallas pasadas; además de hacerle ver que todos aquellos que le miren ahora, verán en él a un héroe, más bien que a un miedoso.  

Ahora también tuve que recordarle que depende de nuestra actitud a partir de ahora, sería así como le mirarían. Si tiene miedo, le tratarán como miedosos, si das pena, te tratarán como lo que das, pero que nadie se confunda, a pesar de ponernos en nuestro lugar siempre habrá quienes nos quieran ver de manera diferente a como nosotros somos; no somos ni héroes, ni llevamos capa, pero tampoco somos temerosos o temibles...  

La vida nos ha dado la oportunidad de vivir junto a una mujer que siempre fue ella misma a pesar de sus circunstancias, que sabía muy bien lo que quería, y que peleó por sus sueños; y no podemos dejar de hacerlo, porque así lo vivimos con ella, el tiempo que la vida nos permitió, y así estoy seguro de que es lo que queremos mis hijos y yo seguir viviendo. 

Y aún hay más, pero los tengo que ir descubriendo, para que, sin decir sus nombres vayamos tomando nota y aprendiendo a tomar las riendas de nuestra vida, para evitar que se nos vaya de las manos, porque te aseguro que, si no eres capaz de tomar en tus manos el timón, otros lo harán, o estaremos a merced de los vientos... 

Y cuál es mi único objetivo este curso, y me atrevo a compartirlo contigo, ahora que has sido capaz de llegar hasta aquí. Primero voy con un único objetivo para este año, porque es mejor marcarse metas a corto plazo, para luego ir consiguiendo definir la meta en un futuro. Ahora bien, mi principal objetivo, lo voy diciendo a quien me escucha, es que haya más gente con los que pueda disfrutar en mis clases de religión, porque tengo que decir que este año estoy disfrutando en mis clases, como nunca.  

Y espero poder seguir haciéndolo por muchos años, más.  A pesar de las quejas de alguno de mis alumnos, sé que todos nos lo vamos pasando bien, además de trabajar aprendemos, aunque sea poco, pero es enjundioso.  

Y para este objetivo, necesito contar con la colaboración más o menos explícita de los que me leéis o escucháis.  

Necesito poder llenar mis aulas de personitas que quieran descubrir más cosas de la vida, tomando como escusa la religión, y esto no quisiera que me lo leyeran los que mandan, pero es que es así; pretendo que vayamos creciendo como personas, vamos como cualquier profesor de cualquier asignatura, o como cualquier padre... o preguntadles.  

En el fondo todos queremos lo mismo, seguir avanzando, para que nuestra vida sea más enjundiosa, vamos más valiosa, y más llena de contenido, de sentido, de que vayamos descubriendo entre todos, lo que mejor nos conviene en cada momento, peleando las pequeñas luchas de cada día, para cuando tengamos que enfrentarnos a la verdadera batalla de la vida; esto es sólo un entrenamiento.  

Pero es ahí donde cuento con todos los aquí presentes. Mi labor callada, no quiero salir en los periódicos, es esto mismo, que todos vayamos creciendo. Y quiero que se contagie en donde estoy y con quien me encuentro por los pasillos, en la calle, o en la cafetería. Y eso es lo que vivimos en nuestras aulas.  

Que mis clases todavía no son lo estupendísimas que algunos quisieran, pues porque estoy creciendo día a día como profesor y como persona, pero también crezco con quienes están dispuestos a crecer; sólo así se puede avanzar, puesto que con quienes no están dispuestos a trabajar, no vamos a llegar a ningún sitio.  

Así que aquí lanzo mi reto, la pelota está en tu tejado, podemos ser muchos más los que hagamos que las clases de religión lleguen a más personas, podéis contarlo por ahí; y si no sabéis qué se hace, pues preguntadle a los que estamos en mi horario... O preguntadme a mí, que soy accesible y creo que tenéis la suficiente capacidad como para encontrarme... hasta en las redes. 

......... No iba a contarlo, porque no viene a cuento, o sí; pero, para terminar, quería poner un ejemplo de una de las clases que más me ha gustado de esta semana pasada, mi trabajo y mis nervios me costó.  

Fue tal que así, el lunes tengo una guardia con un 4º de la ESO, donde tengo la suerte de ver que hay alumnos míos de religión y otros que no lo son.  

Pues, entre otras cosas, les propuse a dos alumnas que si podían venir el próximo día a mi clase a explicar su religión (musulmana), sin pensárselo mucho, creo que ya se les veía en su mirada, que iban a decir que sí; pero no fue todo ahí, cuando al día siguiente, día en cuestión, pues me propuso la profesora de atención educativa, a la que tuve que pedir permiso para que vinieran estas dos alumnas, que si toda su clase también podría participar en esa clase tan especial.  

Pues así fue, casi sin pensarlo mucho, porque hay cosas que como las pienses mucho no lo haces..., se preparó una clase, que se hizo corta, en la que hubo muchas y muy buenas intervenciones, y a lo que tengo que decir, que estemos más de acuerdo o no en ciertas creencias, he de reconocer la valentía y la fortaleza en la que describieron cuál es su manera de vivir la religión; y ahí salieron temas tan valiosos como el velo, el matrimonio, la oración, la limosna, el ramadán, el haram, ... y hasta la guerra santa. Pero no os voy a contar más, porque si no estuvisteis, podéis preguntar a algunos de los alumnos de cuarto que que pudieron asistir... O de otra forma, pues el próximo curso apuntaros a religión y podremos ver en persona cómo se desarrollan las clases. 

La pregunta al entrar en clase siempre es, a ver qué sorpresa nos depara hoy la clase de Julián, pero también para mí, porque os puedo asegurar que a mí también me sorprenden algunos de mis alumnos... no todos... 

Gracias por compartir, por llegar hasta aquí, y por plantearte si el año que viene por qué no disfrutar en mis clases... 

Un saludo a todos los valientes que me leen... 

Podcast 30 de marzo LA RISA

La semana pasada hemos terminado una serie de cursos que me había propuesto realizar durante este trimestre, en ellos ha habido de todo, bue...