miércoles, 19 de marzo de 2025

Día del Padre, es fiesta por partida doble, con EXPERIENCIA MÍSTICA incluida.


El otro día me llegó un regalo por las redes sociales, de esos que no lo buscas ni te esperas. Una compañera de otro instituto, de mi amada filosofía, Elena, que compartía en redes una carta, que su padre había escrito tiempo antes en las cartas al director de un periódico, (el periódico Humanista de Usera) donde a partir de publicar su carta le pidieron que escribiera una columna (el apátrida).

En la carta explica una experiencia mística que había tenido durante los últimos años

         

Traduzco el texto: 

CARTA A MIS SEIS HIJOS DE PORQUE SOY HUMANISTA 

He tenido durante estos últimos años una experiencia mística. Porque mística ha tenido que ser para que, en la década de los noventa, más insolidaria la humanidad que nunca, me dé a mí por recuperar la alegría de vivir, la solidaridad y otros sentimientos que “elevan” al hombre de verdad. 

Y me ha dado, porque al volverme más solitario, a la fuerza ahorcan, me he mirado más a mí mismo y me he encontrado bien, siguiendo el mismo camino que en mi juventud, teniendo los mismos ideales, que no ideas, siendo coherentes con ellos y asumiendo mis defectos. 

Pero, por encima de todo, he llegado a donde quería: a no ser un hombre infeliz, a no ser una mala persona y a que no me engañen más. ¿Se puede pedir más?... 

No se ha cumplido ninguno de mis ideales, es verdad, la revolución de los hombres para ser iguales, ante la ley, para que no mande el dinero, para tener los mismos derechos y obligaciones, para que no exista injusticia, etc. ...no se ha cumplido. 

Según el baremo social yo... claro está, he fracasado. No soy famoso, no tengo dinero, no tengo ni si quiera una casa propia para vivir con mi extensa familia... He trabajado desde los catorce años y ¡a lo mejor me quedo sin jubilación! 

Sin embargo... he tenido una familia grande siempre a mi lado. Éramos seis hermanos y en mi casa se respiraba fraternidad, solidaridad, bondad e inteligencia. 

Mis padres no tuvieron jamás ni piso, ni coche, y yo, que también he tenido seis hijos, también tengo que vivir de alquiler.  

Gran parte de mi juventud la dediqué a luchar contra el franquismo y contra el capitalismo mundial, que últimamente se olvida mucho esta parte. Además, me creí lo de democracia, me creí lo de la izquierda y el pueblo en el 82... me creí todo.  

Ahora, hijos, sólo creo en las personas. Buenas y malas, las hay en todas partes y partes buenas y malas las hay en todos. 

Estoy triste. No porque no hayamos realizado ninguna utopía de mi juventud, sino por el desperdicio de ideas y sentimientos maravillosos. Veo crecer la influencia estúpida de una televisión estúpida, veo que triunfa el no-pensar, el no-sentir, veo injusticia por todas partes, veo crecer el olor a racismo, siguen, ¡increíblemente siguen!, las guerras. En la era del microchip, siguen las guerras y el hambre. 

Aunque triste, no soy infeliz. Veo también, crecer a mi lado seis corazones de solidaridad, de humanidad, de ética, iguales a los de su madre. 

Veo crecer seis personas que piensan y deciden. Esta carta es un homenaje a mis seis hijos que, aunque no tienen techo propio van a extender humanismo por sus poros. 

Pero... Si tan poco ha entendido el hombre, si se matan unos a otros por un trozo de tierra, por un color o por una idea, ¿por qué eres humanista?... 

...Porque el hombre, a veces, se vuelve compasivo, solidario e inteligente y entonces emana sentimientos de amistad hacia los demás y se vuelve a creer en él.  

Mi experiencia mística está explicada.” 


Es el grito desencantado de un soñador empedernido, de los de otra época, que aterriza y quiere dejar un buen legado en sus hijos. A los que reconoce y ensalza, como todos los padres hacemos, como plenos continuadores de sus valores intrínsecos. 

Pero yo me he quedado un poco tocado, porque ahí falta, a pesar de que lo nombra someramente, la figura de la madre. Esa otra figura plenipotenciaria para continuar la saga familiar.  

Más aún cuando ella como yo, como tantos otros, hemos tenido que hacer de padre/madre, porque haya sido elegido voluntariamente u obligado porque no había otra opción, y ahí quiero rendir yo homenaje a todos aquellos que somos familia monoparental por opción o sin opción.  

Y ahí entramos muchos que hemos tenido que hacer de tierno refugio para nuestros hijos, o muro de protección contra las inclemencias del tiempo, así como bastión y valedor de los valores más intrínsecos de la humanidad, como él mismo nos recordaba... 

Será este el humanismo que necesita nuestra sociedad, el humanismo que rezuma paternidad, que no paternalismo, maternidad que no maternalismo. El matriarcado ha llegado para quedarse, en el mejor de los sentidos, aparte de juegos de palabras. 

Quizás adolezca nuestra sociedad de esa doble cara de la moneda, del redescubrimiento de nuestro Dios padre/madre; y es que dentro de nosotros mismos Dios sembró la semilla de la delicadeza y la ternura que como padre/madre necesitan nuestros hijos; y es que todos tenemos en nuestro interior nuestra parte femenina y masculina, a rescatar y a reclamar ante ciertos extremismos que nadie quiere nombrar. 

Pues eso mismo, felicidades a todos esos padres/madres o madres/padres, que nos ha tocado bregar con los mandos de una nave, que sin tener leídas ni las instrucciones de uso, no hemos dudado de ponernos a los mandos, para aterrizar el aparato.



Y por cierto, el fin de semana pasado, empezamos las celebraciones en familia, del día del padre, cine y cena, y es que en esta recogida familia, somos como los gitanos, de celebrarlo todo a lo grande y por ocho días... 

    Eso creo que me viene de familia, ya de pequeño me preguntaba que qué hacíamos hasta 10 días en casa de mis primos, si solo era que se casaba la prima; pero me di cuenta a la semana siguiente, cuando tuvimos que añadir otros 10 días para acabar con los restos de la boda, una vez que los novios ya se habían ido de luna de miel.
    Pues eso mismo hemos hecho mis hijos y yo, aunque sin decírselo; creo que también seguirá la celebración el próximo fin de semana, es lo que tiene que la fiesta de San José, caiga en medio de la semana.
    Hubo un alumno, Mario, ayer que me dijo que qué opinaba de que nos hayan quitado la festividad de San José. Y a lo que le tuve que recordar que a mí nadie me quitaba las ganas de celebrar mi fiesta.
     Aunque llevara razón en cuanto a lo de que no nos daban el día libre de clases, pero es que si nos quitaran más días de clases, entre huelgas y festividades, nos iban a quedar pocos días de trabajo. Pues a ello, la fiesta es la que uno lleva dentro, y no lo que los demás me permiten o no me permiten.
    Esa guerra es de otros.
    Mi guerra es mas de a pie de calle.
   Del grito desesperado de una madre, única criadora de un pedazo de burro, como lo es mi querido R. El otro día hablaba con ella y me pedía desesperada que ya no sabía qué hacer con su hijo; y es que el niño se las trae, pero no le culpo, es que las circunstancias son las que son y es un superviviente, uno más de la larga lista de damnificados del ritmo de trabajo que tenemos que tener los que nos dedicamos a la crianza por libre.
Estrella del Foster

Y por último dedicado a un amigo, que está en el hospital, (con un tumor, recién extirpado), padre de dos soles, profesor a punto de jubilarse... Con la ilusión del que quiere llegar a disfrutar de la edad dorada, cuando aún seamos capaces de caminar por nosotros mismos. Otra cosa será cuando nos tengan que arrastrar, o empujar, ...  

Somos seres finitos, pero es cierto que no es justo que la vida nos dé ciertas sorpresas prematuras, cuando nos quedan tantas cosas por disfrutar... 

Si todavía tienes a tu padre/madre cerca no dejes pasar la oportunidad de decirle lo que a veces creemos no hace falta recordarnos, y que todos necesitamos oír no tan de vez en cuando...

Cuélgate a su cuello y susúrrale al oído todo lo que tengas ahora mismo en mente, es ligeramente sanador soltar ciertos nudos que no hay psicólogo que sean capaces de desanudar...

Sólo nosotros podremos ver la cara de alegría cuando sepamos decirnos el amor soterrado que nos profesamos, porque como decía el filósofo: aunque fuese la peor persona del mundo, sigue siendo mi padre... 


domingo, 16 de marzo de 2025

¿Sabéis lo raro que es escucharse uno la voz en la radio? - - - - - El dilema de Jorge Freire

 Buenos días, cómo no, he tenido la suerte de poder oír mi voz en antena, y como siempre que te escuchas, ese parece que no soy yo, y te pones a sacarte pegas. 

Pero bueno, al menos he podido escuchar alguna orientación para calmar la ansiedad ante la duda de qué hacer en las aulas con los móviles, que todos tenemos...

El ejemplo, me ha dicho Jorge, y Alsina insiste en que le diga a qué me refiero con mi pregunta, porque es muy general; pues es que es grande el problema, para sólo cerrarlo a un dilema. 

Cierto es lo que nos recordaba Jorge Freire, nos enfrentamos a una nueva escuela, porque nueva es la situación.

... y ahí en medio nos encontramos, padres, profesores y alumnos... ¿Qué hacemos con los móviles? los tiramos a la basura? o nos arremangamos para sacarle el máximo partido, sin vernos envueltos en la vorágines de las redes sociales, del pasa, pasa, pasa hasta que nos llegue algo que nos saque de nuestra rutina.

Pues eso es lo que veo yo en las aulas, eso es lo que nos enfrentamos como padres y educadores, a niños y niñas aburridos, de esta vida, y buscando donde entretener el tiempo, que lo tienen de más, en soledad o en compañías que siempre podrían mejorar...

Y es ahí donde nos toca dar clase, donde sabes que si mandas un trabajo se lo van a pedir a la IA, donde no hace falta memorizar nada, porque ya todo está en internet. Donde nuestro ser persona se supedita a cómo te ven en una pantalla, o en cuántos likes tienes. 

Pero digo yo, no quedará un resquicio para poder aprovechar algo de todo este maremágnum? 

Donde podamos levantar la mano (la que nos deja libre el móvil) para pedir ayuda y salir al rescate de la humanidad, adornada con tecnología, que no nos haga perder nuestro ser más humano, solidario, etc.

Podéis escuchar la respuesta aquí abajo, espero vuestros comentarios. 

Yo me ha dejado tibio... ni frio ni caliente. Tal es así que no sé si mandarle un audio a Alsina o mandarle a mis clases a que se atreva a enfrentarse a mis muchachos ávidos de nuevas informaciones, a los que a ellos mismos se les puede poner como noticia del día, al mismo tiempo que dulcificar la situación en Ucrania, o en Estados Unidos, o en Nigeria. 

Sabemos más del mas allá, que de lo que está pasando en nuestra propia calle, o en nuestros colegios o institutos. 

Algo está pasando. 

La revolución tecnológica ha venido para quedarse, ahora está en nosotros querer hacernos cargo, o en mirar para otros lados...

De la misma manera que invito a Alsina a venir a mis clases, o que mande a alguno de sus secuaces, pues también le reto a que nos invite a un grupo de alumnos a visitar la Radio.

Mi objetivo es doble, como el de todo profesor, siempre nos piden objetivos..., y es poder ver la utilidad de la radio en clase. 

E incluso ver la potencialidad que tienen nuestros jóvenes con un dispositivo tan maleable entre sus dedos; alguno de ellos ya están haciendo sus pinitos como verdaderos reporteros.

El caso es que mi intención es poder lograr que en mi centro se cree una radio escolar, y necesitamos formación, apoyo y mecenazgo. Ahí lo dejo...

 

lunes, 10 de marzo de 2025

¡¡¡Me han intentado comprar!!!

 ¡¡¡Me han intentado comprar!!! 

Ya sé que todo tiene un precio, bueno todo y todos, pero me sorprendió la forma tan sutil que tuvo Jaime, de primero de Bachillerato, en hacerme llegar un “regalo” envenenado, que yo amablemente rechacé. No por nada, sino porque considero que mi precio para subir la nota es mucho mayor. 



No, es broma, se equivocó a la hora de subir un trabajo al Aula Virtual, y le dio a un PDF que no era el que él pretendía enviarme. Pero entre risas, a mí me dio por pensar, en esta época de estrés y nervios, cómo nos puede jugar malas pasadas el estar tan llenos de inquietudes, algunas de ellas fútiles e innecesarias. 



Pido perdón de ante mano a mis compañeros de profesión, porque, aunque soy profesor de religión, sigo siendo parte de la comunidad educativa de un centro público, con vocación de ser de Calidad. Y también quiero aportar mi granito de arena a esa superior posición en los estándares de calidad de nuestro centro. 

Primero, creo que somos los primeros interesados en restar importancia a los exámenes que montamos, como si se nos fuera la vida en ello. Y no quiero restar importancia a los mismos. Pero sí que, viéndolo desde fuera, ¿no será que le estamos dando demasiada importancia a algo en la vida real se ha quedado trasnochado? 

Las oposiciones, que es lo más parecido a nuestros exámenes a nuestros queridísimos alumnos, son mera patrañas, puesto que todos sabemos que estudiarse una batería de temas, aprobarlos e incluso hacer una buena defensa de mi práctico, no equivale a ser un buen profesional de la enseñanza. Y creo que todos sabemos de lo que hablo.  

La vida real nos pide que aterricemos y veamos qué es lo que queremos de profesionales de la educación en nuestras aulas. Que, aunque la mayoría hemos llegado donde estamos por vocación, hay muchas personas, que una vez metidas en el fregao, esto se les queda grande; que es duro, y que son muy pocos los que resistimos los embistes de la vida. Y los que lo hacen, porque no tienen otra cosa, lo hacen a costa de los alumnos más débiles, y a los que es fácil estigmatizar colgándoles carteles de vagos, paseantes, o medicados.  

Lo siento, pero he de romper una lanza por aquellos alumnos que realmente no tienen otra manera de reaccionar, cuando se encuentran frente a un profesional que no los quiere tal y como son, o que al menos no se preocupa por conocer su situación que le acompaña detrás de su ser como es. A veces es una medicación mal regulada, y otras, vete tú a saber... Y es tan fácil como pararse a escuchar, lo que ellos te escriben, o cómo lo hacen...  

Sé que muchos me dirán que ellos no tienen tiempo en sus clases para hacer esto que propongo, y es que no propongo que lo hagamos todos; al igual que también considero que el departamento de orientación está desbordado, en un instituto de más de 1.500 alumnos y 120 profesores.  

Pero es que no todos tenemos que hacerlo, sólo bastaría con que nos pusiéramos a trabajar más en común, porque todos trabajamos con el mismo material dañado. Que no perdiéramos el tiempo en fútiles controversias externas, de si una asignatura tiene más derecho o menos de estar en el currículum, más que nada porque eso no nos compete. Nuestra lucha competencial sería más útil si nos pusiéramos codo con codo a trabajar y a remar todos en el mismo barco, que creo que es lo que pretende nuestro equipo directivo. 

Basta ya de celos pueriles o de críticas soterradas, para evitar dar el cayo. Creo que hemos de hacer más equipo, e intentar arreglar lo roto, antes bien que señalarlo y lavarnos las manos. Esta juventud se merece nuestra educación, ni nuestros paños calientes, ni que estemos cada uno haciendo la guerra por nuestra cuenta. 

Ahora vienen las reuniones de evaluación, y me gustaría ver unas reuniones que sean fructíferas, y no estériles reuniones para cubrir el expediente, donde señalemos el número de aprobados y suspensos, para saber rápidamente cuántos serán los que van a pasar de curso, y cuántos no merecen ni entretenernos, es duro, pero es así... y no podemos mirar para otro lado. 

No pretendo que se alarguen las reuniones, más bien lo contrario. Porque lo que hacemos se podría hacer en menos tiempo, y no tanto darle vueltas siempre al mismo caso en nuestros grupos. Estoy harto de ver y oír a compañeros quejarse de tal o cual alumno, cuando no se sabe ni de donde viene su imposibilidad de dar más. Y no digo que todas las reuniones sean tan estériles, pero que hay alguna que nos podíamos ahorrar, por propia salud y por la de nuestros compañeros y alumnos. 

No podemos ser juez, sin ver que también somos parte del problema... 

Y qué propongo, que ahora no puedo ser yo el pilatos de turno... Pues bien propongo que se haga más equipo, que nos pongamos a conocernos más, como personas, no como meros transmisores de conocimiento... que sé que esto ya lo hacemos entorno al café, con más o menos regularidad.  

Anoche, una compañera de otro centro me habló de un proyecto de tutorización personalizada, en la que los profesores, tenemos parte de las horas de guardia, empeñadas en tener alumnos individualizados (dos o tres a lo sumo) con los que hacer esas entrevistas personales, que serían más de ayuda para que el niño-a se sienta acompañado. Tampoco haría falta tutorizar de esta manera a todos los alumnos, sólo a los que tenemos con más alto riesgo de... (todo lo que pongamos los nombres que sabemos), y esa lista puede irse actualizando. Sé que no somos psicólogos, pero que podemos ser escuchantes y embudos, o coladores, para saber filtrar lo que veamos que sea más urgente de tratar. 

No soy quién para dar lecciones, algo que nunca me ha gustado de aquellos que se han montado en el pedestal y han lanzado teorías a diestro y siniestro, como si esto fuera harina de otro costal, y a nosotros no nos tocase para nada. Todos sabemos que, con alumnos un poco menos dañados en nuestras aulas, nos sería más fácil transmitir conocimiento, que es para lo que nos pagan realmente. 

Y sí, he recibido lecciones de entre los mismos compañeros de esto mismo, de hacer algo precisamente, no para conseguir nada, sino por puro altruismo. Ya sé que nos podemos todos colgar el cartelito de “yo también me he quedado para hacer algo en alguna ocasión fuera de mi horario”, pero también sabemos que no hablo de eso de alguna vez; sino de alguien o alguienes que dan su tiempo e incluso ponen dinero de su bolsillo para esto mismo.  

Y esos son los profesores que arrastran a 130 personitas a un teatro, o los que una vez jubilados todavía se dejan caer por el centro, para aportar su granito de arena, aunque sea con un recital de poesía. 

Ahí es donde no podemos ponernos ninguna medalla, puesto que quien realmente lo hace, no busca jamás reconocimiento, puesto que su satisfacción es simplemente ver que las cosas salen, a pesar de los contratiempos, y que la gente responde a una llamada de SOS. Esas personas merecen la pena, y quiero estar a su lado, a ver si se me pega algo... 

No quiero dejar de pasar la oportunidad que me da que hayas llegado hasta aquí para poner en valor también a los alumnos que a pesar de los pesares siguen adelante, contra viento y marea, porque nadie sabemos de qué material estamos hecho, hasta que te toca bregar en estos mares para nada favorables. 

Y tranquilos, la tormenta también pasará. Y todo en calma, viéndolo en perspectiva, os puedo asegurar que se ve mejor. Lo podemos utilizar para mirar hacia atrás, jamás con rencor o para recriminarnos nada, antes bien, para aprender a mirar hacia adelante, a intentar no tropezar con la misma piedra, y aunque esto se diera, no importa, porque significaría que todavía teníamos algo que aprender de aquello.  

Como hablaba el otro día con uno de vosotros, todo eso es una mentira, una patraña; y cuando pasen los años y traigáis aquí a vuestros hijos, verás cómo me diréis, que esto en lo que ahora estáis embarrados no era tan importante, porque lo que de verdad importa es lo que sucede de puertas para fuera. 

Aquí, entre estas cuatro paredes, aunque os pueda parecer que estamos enclaustrados, lo que estamos es protegidos de las inclemencias del tiempo. Porque os puedo asegurar que la vida real, no es tan fácil. Y si no preguntadles a vuestros padres. O, bueno, quizás estoy hablando demasiado, y para algunos de vuestros mayores, que lo haya sido... ahí lo dejo, tarea para el fin de semana, entre examen y examen, pasadles un test a vuestros mayores y preguntadles lo fácil o difícil que les fue a ellos pasar por el instituto...  

Y ya me contaréis la semana que viene en clase, espero vuestros comentarios, de viva voz, o por escrito; (porque sé que no todos os atrevéis a levantar la mano cuando pregunto, al igual que sé que no todo el que está escuchando esto, está en mis clases) 

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11 de mayo Fátima, Comercio Justo, día nacional del teatro...

Me quedo con la advocación de la virgen de Fátima. Nombre bonito donde los haya, que proviene de ...   Fátima (en árabe : فَاطِمَة , Fāṭim...